¿Una red social en Internet?

web 2.0A la brecha en alfabetización digital de la que tanto se habla hay que añadirle una brecha cultural y generacional que condiciona el uso de las nuevas aplicaciones de Internet.
Entre ellas, Facebook y MySpace cada día son más familiares, las escuchamos por la TV, la radio o leemos en los periódicos ¿Pero qué significan?
Estos software de “redes sociales” en Internet son servicios gratuitos que proporcionan diferentes empresas privadas que se basan en la teoría de que toda la gente del planeta está conectada a través de no más de seis personas y buscan generar un espacio “virtual” para el encuentro entre personas, la comunicación, la creación de comunidad, la cooperación y el intercambio de información. Su éxito se debe a que a través de ellas podemos encontrar amigas y amigos, intercambiar fotografías, mensajes, vídeos, juegos y emociones, lo que las convierte en aplicaciones muy útiles, no sólo para el contacto, sino también para el trabajo y la organización a distancia. Sin embargo, toda esta información queda almacenada en las bases de datos de las empresas. Se presume que con ella se están generando perfiles de usuarias y usuarios que después son vendidos para campañas publicitarias, por ejemplo. Ya que estas aplicaciones y servicios no disponen de una licencia y software libre no podemos saber cómo utilizan y manejan nuestros datos. Un riesgo que tenemos que asumir si queremos utilizarlas, aunque siempre podemos también optar por herramientas libres o servicios que operen bajo licencias libres.
Pero lo cierto es que podemos aprovecharlas como plataformas políticas y sociales debido al alto impacto y penetración que tienen en la población, sobre todo entre las nuevas generaciones.

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6 comentarios

  1. Justo, se trata de espacios ‘privados’ para la socialidad. La metáfora de Internet como ágora pública, como cibercalle, como esfera pública (público en el sentido de no-privado) ya no sirve. Quizás tampoco las calles son públicas a estas alturas con la proliferación de sistemas de vigilancia, Barcelona es un ejemplo.

    Así que nos encontramos con la masiva proliferación de espacios para la sociabilidad que se encuentran bajo el control de instituciones privadas, y no el Estado.

    La cuestión que tu planteas al final «podemos aprovecharlas como plataformas políticas y sociales» podemos reformularla en foma de preguntad directa: ¿cómo podemos hackear socialmente una de estas redes?

    Ahí queda eso.

  2. varios puntos:
    cuando se habla de este tema siempre me dá la sensación que nos falta una contundente declaración de qué definimos como «espacio público» (estoy un poco cansada del abuso de este termino, mas de parte del arte ni te cuento). Para mí, la calle es tan espacio publico como internet: toooodo una discusión esta.

    Por otro lado, todas estas «redes sociales», me parecen plataformas válidas de hackear/okupar/invadir con contenidos. Creo que no usarlas es pecar de fundametalismos que nos van a dejar online, algo asi como no usar móvil porque telefonica o vodafone o algo así…

  3. Cuando escribí este post, también como mencionas Adolfo me planté la idea de terminarlo en modo de cuestionamiento sobre sí estas en realidad son «redes sociales» pues me parece que también estas relaciones están redefinindose continuamente.
    Sobre el espació publico coincido que es un tema delicado Inne, pero la utilización masiva de internet es gracias a la inversión de la empresas privadas que nos proporcinan no solo los servicios, desde el correo a la llamada web 2.0, sino el propio acceso a Internet.
    El termino de «hackear socialmente» estas redes me hace pensar muchas cosas, pues no me queda claro a que te refieres Adolfo, pero sí me hace pensar en los movimientos sociales, antes de internet, donde se planteaban tomar los medios de comunicación, pero justo ahí es donde me hace reflexionar cómo podemos realizar este hacking social que no sea solo con la generación y distribución de contenidos.

  4. Bueno, Daniel, lo de ‘hacking social’ es… todo hacking es social. Me refiero a un hacking no sobre el código (informático) sino sobre el código ‘social’ de las redes. En Friendster ya ocurrió. Friendster era (y es) una red en la que los perfiles eran ‘verdaderos’, ‘legítimos’, y en principio sus diseñadores no aceptaban la simulación. Algunos usuarios comenzaron a crear perfiles simulados, ‘fakester’, no sé si espontáneamente o en protesta por alguna razón. El caso es que se armó una buena.

    La cuestión para hackear socialmente Facebook es: «¿qué nos hace facebook hacer?», pues una vez identificado eso, revertirlo, darle la vuelta como a un calcetín, comenzar y propalar prácticas que revietan la lógica inscrita en Facebook… uuuhyyyy, me estoy emocionando… esto daría para un taller estupendo.

  5. hola Adolfo, el asunto de los Fakester, si que armo una buena, sin embargo como leí en este articulo de Wired de nueva cuenta las instituciones privadas o empresas se apropian de las formas de acción colectiva, pues resulta que DreamWorks va introducir perfiles o Fakester de sus personajes de las películas en Friendster uno de los SNS más grandes, el objetivo es hacer publicidad mientras te haces amigo de sus personajes ficticios.
    Me parece excelente la idea de comenzar a identificar que las prácticas que nos hace el Facebook.
    La idea de un taller es lo que estamos intentando trabajar en los jueves enmedio, como el pasado Enmedio de los Blogs: ¿existe la blogesfera?; si te ánima podemos plantear ahí mismo un taller después de septiembre de algunas sesiones de discusión y reflexión.

    —–
    También Mario López comenta la noticia de Wired en español.

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